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| Tom & TheFly |
Terminado el siglo pasado decidí tomar ejemplo de algo tan
inexorable como es el paso del tiempo, y terminé también con mi actividad en el
campo audiovisual (cuanto menos, a tiempo completo). Ya lo dicen: “año nuevo
vida nueva”, así que en ese caso, y teniendo en cuenta que de lo que
cambiábamos era de siglo, pues no quedaba otra que hacer cambios por todo lo
alto y así lo hice pasando mi actividad profesional al terreno editorial, ya
que de hecho, mis proyectos eran tan viables para ser realizados en series de
televisión como en colecciones de cuentos o en novelas juveniles.
De todos modos... un pasado de tantos años en el mundo audiovisual deja
una profunda huella. No me hacía a la idea de terminar una ilustración para un
cuento infantil y ahí, en ese estado dar por terminado mi trabajo. Cuando uno
se ha dedicado a hacer animaciones es precisamente en ese punto (en una especie
de ilustración estática denominada layout) en el que comienza el verdadero
trabajo del animador para darle vida a todos los objetos o sujetos que
interaccionan en una escena. Aún a día de hoy me sigue costando imaginarme una
escena estática, y quizá por eso, en el 2002, empecé a pensar en la posibilidad de que esto de las
ilustraciones para libros infantiles y juveniles debía dar un paso hacia
delante aunque en los primeros años de este nuevo siglo apenas se hablaba aún
de libros digitales ni de contenidos multimedia.

A duras penas fue la prensa escrita quien dio los primeros
balbuceos en el cibermundo y concretamente, el 1 de abril de 1995 el diario
AVUI de Catalunya fue el primero en lanzar su edición digital en todo el estado
español, seguido por El País que lo hizo el 4 de mayo de 1996. Lejos estaban
aún las editoriales convencionales de plantearse nada por el estilo, pero a mí
me pareció una oportunidad de lujo para poder dedicarme al sector editorial sin
abandonar totalmente esa faceta como realizador audiovisual que me había acompañado durante tantos años.
También es cierto que en aquellos primeros pasos de la
prensa digital iternet no era lo que es a día de hoy. Esos recién nacidos
periódicos digitales eran poco menos que versiones en PDF de lo que era el
medio impreso, pero con la ventaja de que podías leerlos desde el ordenador de
casa o de la oficina. Por otro lado la capacidad de transferencia de datos de
los ordenadores de finales del pasado siglo era escasa y descargarse cualquier
contenido adicional, aunque pesase unos pocos kbytes, requería un tiempo de
espera ligeramente considerable.
Lo bueno que tiene esto de la revolución tecnológica es que hace que las
cosas sucedan, y que además, sucedan deprisa. Multitud de páginas web
comenzaron a incluir en sus contenidos tímidas animaciones en formato GIF que
podían ser descargadas en breves periodos de tiempo aunque la mayoría de módems
de entonces eran terriblemente lentos.
Yo empecé también a realizar algunos dibujos
humorísticos estáticos y en formato convencional para la prensa impresa, pero
aprovechando las ventajas del formato GIF, ofrecía también la versión animada
del mismo gag para la prensa digital. Paralelamente me di alguna que otra
vuelta por las redacciones de los medios de comunicación impresos ofreciendo mi
idea, pero el lenguaje que editores de periódicos y yo hablábamos... no era el
mismo. Mi idea les sonaba a chino, y si conseguía que alguien entendiese algo
de lo que le estaba tratando de vender, los presupuestos eran entonces los que
hacían la realización del proyecto absolutamente inviable.
Eso sucedía durante los años 2002 y 2003, y ya en
el 2004 y con la posibilidad de subir vídeos a la web por diversos y sistemas, y ante la ventaja de que empezaban a poder ser descargados a mayor velocidad, e incluso, vistos en el acto desde ventanas reproductoras de contenido audiovisual, empecé a trabajar en un proyecto más atractivo. Se trataba de una serie de tiras cómicas que preparé con la intención
de presentarlas en “El Pequeño País”, la sección infantil de El País y que
acompañaba al diario como suplemento. Las tiras contaban las historias de un
niño despistado que se distraía de sus quehaceres con el vuelo de una mosca;
así que los personajes protagonistas eran: Tom, un niño y Fly, una mosca que
siempre interrumpía a Tom y contribuía a aumentar su ya natural falta de concentración.

Preparé el proyecto hasta que un día, navegando por la web
descubrí a Nick Anderson, un excelente humorista gráfico que en abril de 2005, y mientras que yo me enfrascaba en la realización de gags y episodios de Tom & TheFly, ganó un premio Pulitzer
dentro de la categoría “caricatura editorial”, y todo porque en el Louisville
Courier-Journal (periódico estadounidense en el que trabajaba) a ningún editor le pareció que Nick hablase en chino ni le cuestionó los
presupuestos, simplemente... tiraron adelante con su innovador proyecto. Actualmente Nick Anderson sigue
desarrollando su trabajo como humorista gráfico en el Houston Chronicle y las
animaciones de sus gags las realiza el animador Todd Ramsay.
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| Nick Anderson |
Con esto no quiero decir ni mucho menos que Nick Anderson copiase mi
idea, ya que mi humor gráfico animado no pasó de las redacciones de poco más de una media docena medios de comunicación nacionales. Se trató, eso sí, de una coincidencia
espacio-temporal en la que ambos pensamos en la posibilidad de hacer la misma
cosa, y claro, ya sabemos que en España, cuando tienes una buena idea puede
sonar la flauta, pero lo más probable es que: A) o no haya presupuesto, o B)
que quien descubra que has tenido una buena idea no lo cuente por ahí demasiado, no
vaya a ser que otro alguien descubra precisamente eso... que has tenido una
buena idea y hagas temblar los cimientos de la mediocridad con ella.
Nick quizá tiene la suerte de vivir en un país en el que
cuando algo perteneciente a algún creativo tiene un valor, se convierte de forma automática en un valor
para el país entero. Algo así como lo que aquí pretenden hacer y denominarle
“Marca España”, pero que al parecer... no saben.
Permítanme, al menos, considerarme vencedor moral de ese Pulitzer, que
algo, aunque sea de lejos, de refilón y de pasada... me toca ;-)