28 de mayo de 2014

Publicidad en los años 80

Jornadas de 24 horas sobre 24 horas, noches enteras sin dormir, comida y cena traída del restaurante chino de la calle Floridablanca, alternando trabajos en todos los departamentos: ayudando en la creación de personajes, confeccionando Storyboards, preparando layouts para mostrar al cliente, asistiendo a los animadores, realizando mis primeras animaciones, coloreando acetatos, echando una mano en los rodajes, e incluso visitando a las agencias y participando en los brainstorming, aportando ideas, sugiriendo eslóganes, realizando bocetos taquigráficos para tratar de mostrar gráficamente una idea, coordinando la locución de las voces...

La publicidad siempre ha sido un mundo de locos, de prisas, de máximo estrés. A los que pasamos una temporada en ese mundo, y en esa década, se nos considera algo así como excombatientes de la guerra de Vietnam. En mi caso pasé dos años en el Studio Andreu de Barcelona tras un tiempo dedicándome al humor gráfico en la época de la transición española. También estuve cerca de un año más por otros estudios, pero nada comparado a Studio Andreu donde se podía respirar el olor a NAPALM por las mañanas... por las tardes y por las noches.

                     

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